Sinopsis La melancolia de los feos
León Soler es un psiquiatra soltero y sin hijos que se acerca a los cuarenta años y sigue atrapado en una rutina poco feliz y carente de brillo. Vive apenas obsesionado con su profesión, hasta que una mañana recibe una extraña carta en su consultorio. Va sin remitente y tiene el dibujo de un murciélago que sostiene un letrero con el mismo término que usó el artista Durero en su famoso grabado: La Melancolía.
El contenido de esa y futuras correspondencias sacudirán a Soler, lo llevarán al pasado de su niñez y lo moverán emocionalmente en el presente para tratar de encontrar a su viejo amigo, Alfonso Rivas, un hombre deforme, enano y jorobado que le ha devuelto, sin saberlo, el favor más grande: salvarlo del extravío como solo un navegante es capaz de encontrarse a sí mismo mientras sortea la furia de los océanos.
¿De dónde venimos y qué es esto que somos hoy en día? Esta novela habla del valor de la amistad, el deseo, la lealtad y la memoria como salvavidas de unos héroes anónimos, atormentados y desgastados por el tiempo, que buscan rescatar lo mejor de sí y demostrar que no todo está perdido, porque el viaje, el verdadero viaje, siempre opera dentro del hombre cambios sustanciales.
OPINIÓN DEL LIBRO
La segunda parte de la tretalogia de Frank Molina no me la podía perder, Lady Masacre me dejo un buen sabor de boca y empecé este libro con ganas de saber más de este curioso detective, cuál fue mi sorpresa cuando me di cuenta de que no protagonizaría esta novela y que solo aparece en unas pocas líneas del libro.
Igual empieza de forma interesante, nos cuenta la historia de un psiquiatra llamado León Soler, quien en la vida solo ha tenido como obsesión su profesión en la cual él le ha dejado mayor parte de su vida, la monotonía hace parte de su existencia hasta que un día le llega una misteriosa carta.
Es la carta de su mejor amigo de la infancia, Alfonso Rivas, quien le empezara a contar la historia de su vida, una vida llena de tribulaciones y situaciones dolorosas desde el mismo momento de su concepción, su niñez marginada por un problema físico y una inteligencia realmente prodigiosa.
Lo que disfrute de la historia fue esa historia de amistad infantil, como cada uno se acepta y no juzga, como los libros y gustos en común hacen que su amistad crezca y sea como una balsa salva vidas para cada uno de ellos, pero como la vida misma ellos se separan.
La historia está dividida en dos, una parte es narrada desde la perspectiva del psiquiatra que busca la forma de saber ¿dónde está su amigo? Y encontrarlo se vuelve su segunda motivación de vida, haciéndolo cambiar y ver el mundo de una manera distinta.
La otra parte es el diario donde nos sumerge también a lo peor de la mente humana, Alfonso Rivas en vez de ser el personaje bueno que vive mártir de las circunstancias, es un personaje que nos sumergirá de lleno en la oscuridad, él, una víctima buscara respuestas de su naturaleza y tratara de darle significado a su existencia en un autodescubrimiento lleno de dolor y adicciones.
La primera parte de la historia me pareció fascinante, pero me temo que la segunda parte se volvió confusa, está llena de reflexiones y alegorías que para quien no le guste este tipo de libros puede que termine abandonándolo, tiene muchas reflexiones sobre el mar lo cual me estaba desesperando un poco.
El título de este libro es adecuado, la melancolía está presente durante toda la historia, no creo que la olvide pronto y lo que voy a destacar es el crecimiento de León Soler.
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